LA IMPORTANCIA DE LOS FORRAJES

abril 18, 2018 beatriz Jimenez Adanez No comments exist

El caballo estabulado come únicamente los alimentos que nosotros le proporcionamos. Aunque actualmente, existe una amplia gama de productos para una correcta nutrición, no podemos olvidar que sigue siendo un animal de pasto, y que en libertad, emplearía la mayor parte del tiempo en esta labor.

La nutrición de su caballo influirá en su salud, conducta y rendimiento. Aunque se siguen normas de alimentación enfocadas a su

edad, raza, ejercicio y estilo de vida, no podemos olvidar que cada caballo, es un ser único con sus necesidades particulares.

 

 

 

Una dieta correcta debe tener el forraje como base, y éste, debe constituir la mayor parte de la ración. En caballos de alto rendimiento o caballos que trabajan diariamente, se les proporciona nutrientes suplementarios en forma de concentrado para cubrir el gasto de energía empleado durante el ejercicio. Cada caballo tiene sus necesidades, algunos no necesitan concentrados aunque trabajen, siempre que las condiciones particulares de su caballo lo permitan y dispongamos de un forraje adecuado y de calidad.

FUENTES DE FORRAJE

El forraje aporta fibra a la dieta del caballo. Puede darse fresco, como hierba, o conservarse, como el heno y el ensilaje. El sistema digestivo del caballo está diseñado para nutrirse principalmente de fibra vegetal. La celulosa, el principal componente del forraje, es digerida por las bacterias del colon transformándola en hidratos de carbono, ácidos grasos y proteína. Además, estimula el tránsito y mantiene una flora intestinal equilibrada.

El heno es el forraje por excelencia de los caballos domésticos, es la hierba seca de los prados, por lo que tiene una gran variedad de plantas. Cuanta más variedad, mayor valor nutritivo tendrá.

Es importante disponer de un buen heno, que sea crujiente, que huela dulce y que presente un color marrón verdoso. Si no tiene estas características, podríamos estar ante un heno de mala calidad, fabricado o conservado de forma indebida, lo que implicaría, un bajo valor nutritivo y la posible presencia polvo y esporas fúngicas (moho). El polvo y los hongos pueden causarles enfermedades respiratorias y digestivas, como cólicos.Una buena idea para evitar el polvo es agitarlo bien antes de suministrarlos. Como medida de precaución, también se puede remojar el heno antes de la alimentación.

                                                Heno de buena calidad vs mala calidad

Otros alimentos fibrosos que podemos encontrar:

– Alfalfa:  una buena fuente de minerales, la alfalfa se administra como el heno o cortada y seca. Sus hojas son más grandes que las de las otras hierbas; por ello es muy nutritiva. Es muy rica, y debe administrarse en menos dosis que el heno.

– Ensilaje: un alimento húmedo de olor ácido. Es la hierba compactada y fermentada en caliente. Hay que prestar atención a su estado de conservación, ya que si este no es adecuado puede producir patología en el caballo.

– Hierba envasada al vacío: es húmeda y más blanda que el heno. Gusta a los caballos y tiene un valor nutritivo mayor. Se envasa al vacío tras la cosecha y fermenta en frío en la bolsa.

 

– Paja menuda: hay que cortar la paja en trozos muy pequeños para que las baterías del colon pueda digerirla, por lo que no debería producir las heces compactas que puede causar la paja larga. Tiene poco valor nutritivo. A veces de mezcla con melaza para hacerla más sabrosa y aumentar ligeramente su valor nutritivo

Además de los forrajes conservados, también disponemos de forrajes frescos como la hierba. Los pastos son la fuente más natural de forraje para los caballos, aunque necesitan una gran superficie para satisfacer sus necesidades nutricionales. Si tienes la oportunidad de que tu caballo pueda pastar, será muy sano para su organismo.

Una buena alternativa, es la utilización de germinados, que se cultivan artificialmente en bandejas sin tierra. Al caballo se le administra como un tapete constituido por semillas, raíces y vástagos tempranos entrelazados. Tiene un contenido en fibra algo menor, pero tiene un buen valor nutritivo en comparación con la mayoría de los forrajes secos. Además, estos alimentos, al estar hidratados mejoran el tránsito intestinal, la absorción de nutrientes y la salivación, básico para mantener la salud de nuestros animales.

María Varela González
Veterinaria de Equinocol

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