EL CASCO (SEGUNDA PARTE)

mayo 31, 2018 beatriz Jimenez Adanez No comments exist

Hay un refrán que dice “sin cascos no hay caballo”. El casco es la estructura que soporta el peso del caballo, por tanto, hay que darles la importancia que merecen.

La mayoría de las cojeras están causadas por problemas en los casco, debidos, en parte, a un cuidado insuficiente. Cuando aparecen problemas, suelen presentarse en más de un pie a la vez, ya que todos están bajo las mismas condiciones. Por tanto, no basta con tratar el pie que parece ser causa de la cojera, hay que examinar todos y conocer la magnitud del problema desde el principio, para hacer un tratamiento global.

El pie del caballo está definido por el casco y las estructuras que ahí encontramos, como tendones, ligamentos, huesos y articulaciones. Cada pie está diseñado para soportar peso, absorber el choque, resistir el uso, proveer tracción, conducir humedad y ayudar al bombeo

 de sangre venosa a través de la ranilla.La estructura de los cascos anteriores y posteriores es la misma. El tejido córneo del casco está constituido por una proteína denominada queratina. Un casco sano carece de estrías horizontales o fisuras verticales.

Para mantener la salud de los cascos de nuestros caballos debemos tener en cuenta:

LA HIGIENE.

La higiene diaria es fundamental para la salud del casco. Es indispensable limpiar los cascos al menos dos veces al día y principalmente antes y después del trabajo, para extraer todo el barro y suciedad, ya que es una zona donde se acumulan las bacterias. Al limpiarlos, los examinaremos para detectar cualquier afección.

Para ello nos ayudaremos de un limpiacascos. Éste debe tener la punta roma, si está afilada podría cortar la palma o agujerearla si el caballo lo pisara. Es un instrumento vital de limpieza que siempre debemos

tener  a mano. Limpiaremos primero las lagunas junto a la ranilla y luego la palma. Es recomendable trabajar en la dirección de las lumbres para no dañar la ranilla o la pata si el limpiacascos se resbala.

 

 

 

 

Después podemos pasar un cepillo tanto por debajo como por el exterior, pero sin hacer mucha presión ya que podemos dañar el barniz protector del casco. Terminar con una ducha de agua es suficiente para una higiene correcta.

También es importante mantener la higiene de la cama del box ya que la orina y los excrementos del caballo poseen sustancias perjudiciales para el casco.

– LA ALIMENTACIÓN.

Una alimentación variada y equilibrada contribuye a mantener la pared córnea del casco en buen estado, aportando los elementos nutritivos necesarios. Por el contrario, todas las carencias o excesos alimenticios pueden llegar a ser perjudiciales.Todas las carencias pueden ser compensadas ajustando la dieta del caballo o con el aporte de suplementos nutricionales (en polvo) y complementos alimenticios (granulados). La mayor parte de los fabricantes especializados tienen productos a base de biotina y zinc.

                                    

La hidratación correcta del casco, impide que se resquebraje o descomponga. La humedad necesaria para un casco sano es producida por el propio casco. El clima, el tipo de suelo, el estado higiénico del box, el calor… pueden reducir los aceites naturales del casco del caballo acelerando su deshidratación. Las duchas de los pies proporcionan humedad al casco pero si no existe una protección, la evaporación es muy rápida. Por eso, debemos aplicar productos que impidan tanto la entrada excesiva de humedad como la evaporación rápida. Los productos más frecuentes son los aceites, las grasas y los selladores. Las grasas y los aceites suelen ser más económicos pero se deben aplicar con mayor frecuencia. Se debe aplicar sobre cascos limpios y secos. Por tanto, se debe cepillar el barro, ya que si extendemos la grasa sobre un casco sucio, ésta se fijará a la suciedad  impidiendo que actúe sobre la pared. Si tiene mucho barro puede ser necesario lavarlos. Si lo hace, séquelos bien, o la grasa no será eficaz.

– LA CONSERVACIÓN.

Un casco no debe estar demasiado seco, para evitar las fisuras y deformaciones de la pared. Un exceso de humedad tampoco es bueno, ya que produce el deterioro de la ranilla y la palma. Para ayudar al pie a permanecer hidratado y resistente son necesarios unos cuidados mínimos y una alimentación equilibrada.

La grasa de cascos puede ser clara o negra, dependiendo si son para hidratar o para protegerlos de la humedad. No debemos olvidar llamar al herrador periódicamente para que proporcione el aplomo correcto a los pies del caballo y corrija, si es necesario, posibles imperfecciones.

 

María Varela González.

Veterinario Equinocol


 

 

 

 

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *