LOS SENTIDOS EQUINOS

junio 6, 2018 beatriz Jimenez Adanez No comments exist

En estado natural, los caballos dependen de sus sentidos para sobrevivir. La vista y el oído advierten del peligro, el gusto y el olfato identifican los alimentos comestibles y los perniciosos. Con la domesticación, el caballo ya no depende tanto de sus sentidos, pero éstos conservan su agudeza. Por tanto, el “sexto sentido” del caballo no es más que una reacción natural a un estímulo que a nosotros nos pasa desapercibido.

VISTA

El caballo dispone de un ángulo de visión de 340 grados, con sólo dos puntos ciegos situados exactamente delante y detrás de él. Su visión le permite ver a los lados, pero no le permite ver una mano coloca directamente sobre su testuz o si algo se le pone al nivel de su boca. Estos ángulos muertos, son compensados por la adaptación del comportamiento. Las orejas móviles y su cuello flexible permiten al caballo saber lo que ocurre.

Los campos de visión de cada ojo no se superponen, salvo en una estrecha franja en la parte delantera. Lo que significa, que no integra en una misma imagen lo que ve por cada ojo. Cada uno acomoda el cristalino para enfocar correctamente un objeto. O lo que es lo mismo, cada ojo ve una imagen diferente. Esta conformación, común entre los herbívoros, permite una detección más fácil de los depredadores.

OÍDO

El caballo tiene un oído muy fino, capaz de identificar un ratón entre la paja o percibir ultrasonidos, permitiéndoles sentir terremotos antes que el hombre.

Utilizan el sentido del oído muy a menudo, moviendo cada oreja independientemente para captar las ondas sonoras. Hablarles es una buena forma de advertir nuestra presencia y buenos propósitos.

Cuando un caballo oye un ruido, levanta la cabeza,  mira hacia el lugar de procedencia y valora la magnitud del ruido para escapar si es necesario. Hay una conexión neuronal entre los músculos de los ojos y de los oídos, lo que les da la capacidad de dirigir al mismo tiempo los dos órganos sensoriales a una señal que atraiga su atención. No se dará la vuelta porque entonces no podría huir en caso de peligro.

TACTO

El caballo es muy sensible. Posee un agudo sentido del tacto en todo el cuerpo. Puede incluso detectar la presencia de una mosca y ahuyentarla con la cola con una precisión infalible. Por lo tanto, no debería sorprendernos de que nuestro caballo se alarme si lo toca sin advertencia previa.

Los bigotes y pelos largos  en torno a los ojos, son importantes para palpar los objetos circundantes. Nunca corte los bigotes a un caballo, incluso si lo esquila para un concurso, ya que le costaría calcular las distancias con objetos cotidianos y podría golpearse. También juega un papel muy importante en las interacciones sociales para mostrar enfado, afecto, como un juego…

OLFATO

El caballo tiene un sentido olfatorio muy desarrollado gracias a las células olfativas de alta sensibilidad que recubren sus amplios ollares. También está equipado con el órgano de Jacobson, lo que les sirve para fijar los olores para analizarlos mejor.

Mediante el olfato obtienen información, permitiéndoles detectar productos no deseables o encontrar agua incluso bajo tierra. También es importante en las interacciones sociales, se utiliza para inspeccionar objetos desconocidos, reconocer amigos y enemigos, reconocer otros grupos de caballos por el olor del estiércol o de la orina, los sementales reconocen una hembra en celo…

El caballo analiza los aromas mediante el flehmen. Esta es una acción que les ayuda a atraer las partículas químicas de olor hacia ellos y detectarlas a través de las sensibles membranas en el interior de los labios. Suele observarse durante la actividad sexual, de este modo detecta feromonas, las hormonas sexuales liberadas en el aire. Muchos caballos tienen este comportamiento cuando huelen un alimento poco habitual por primera vez.

GUSTO

Los caballos tienen alimentos favoritos. Les gustan los alimentos salados y dulces, pero no los amargos ni los ácidos.

Son capaces de seleccionar unos alimentos y despreciar otros. El sabor les permite identificar los alimentos que son buenos para su salud y aquellos que son dañinos, por ejemplo en los pastos. Al no tener la capacidad de vomitar, el caballo debe elegir bien su alimentación.

 

María Varela González.
Veterinaria de Equinocol


 

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